Poema 589: Mañana serena de enero

Mañana serena de enero

Mañana serena de enero,

canta una urraca en el silencio del semáforo,

le responde otra desde Venezuela.

El canto poético no atraviesa las ondas,

demasiado tráfico en el espectro,

silencio de quienes podrían aportar algo.

El mundo se expande en drones, IAs,

ataques indiscriminados con efecto terror,

temor propagandístico en las noticias.

El río a su paso por Tudela es un espejo verde,

con leves ondulaciones superficiales

causadas por el vórtice natatorio de los patos.

Silencio. Aguas abajo se escucha el salto eléctrico,

el crujir de una rama al soltar su palomo.

Reaparece la política tras las vacaciones,

también ese conocimiento sistemático

de forma didáctica: ecuaciones, estructuras,

decenas de ojos lógico-matemáticos.

La suma de los graves estudios en estos días

alimentará la amplificación mental anunciada.

Todo el mundo hace predicciones pesimistas,

en este tiempo del conocimiento democrático.

¡Agoreros del mundo, escuchad el silencio!

¡El tiempo cíclico sepultará la levedad!

Poema 251: En estos días lluviosos

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En estos días lluviosos ascendentes de enero,

cuando los músculos duelen y duele el alma

el poeta debe volverse sobre sí mismo

una y otra vez, girando y girando, observando

donde están las anclas, donde está el arte.

 

Un verso de Carta al Mundo de Dickinson,

un fragmento de la Bohème,

escuchar la vicisitudes de un escritor en su novela,

degustar con calma una película o una serie

me devuelve el ansia de vivir, de escribir.

 

Una silueta, el olor del pinar tras la lluvia,

el recuerdo de aquellos pájaros azules

que rompían la soledad expectante,

una fotografía de las nubes duplicadas en el Duero,

transportan y embelesan, elevan el espíritu.

 

Existe en el ambiente una saturación de mediocridad,

chistes o rebuznos, opiniones políticas,

la ocurrencia cotidiana elevada al arte de las masas

que evidencia el vacío de ideas y la confusión

de quien busca igualar a todos en la ignorancia.

 

 

Basta el trazo delicado de una silueta,

o la libertad expresiva y anárquica de una poeta

para devolver la seguridad y el anhelo lector,

la confianza constructiva en algunos humanos

silenciados por el griterío evidente y avasallador.

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Poema 153: Enero

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El humo de la chimenea del asador

distorsiona el color del césped

que al fin debe ser verde tras la lluvia.

 

El sonido de las motos en esta atmósfera gris

tiene algo de aterrador:

los sonidos de los caballos españoles en América.

 

Pesadas cazadoras de cuero, monos impermeables,

el valor de enfrentarse al frío, las hogueras

todas las incomodidades del invierno en moto.

 

Cabalgan o alinean sus motos en comunión espiritual,

símbolo de pertenencia, comunidad,

la fraternidad del frío y el motor de explosión.

 

Una cierta irrealidad de fin de semana,

vorágine de horas sin dormir, sudor, frío y alcohol,

la masa motociclista asume el poder de la muchedumbre.

 

Dioses admirados por su cabalgadura,

disfrazados de seguridad bajo sus cascos relucientes,

forman un espectáculo digno de aplauso y fotografía.

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