Poema 702: Granada

Granada

La luz del sur hacía daño a los ojos:

viento, reverberación del Mediterráneo,

el efecto de la claridad tras las oscuras borrascas.

La nieve tuvo que esperar,

atisbada a lo lejos en las cumbres nazaríes

parecía no llegar nunca.

Lorca tenía un paseo en un pueblo recóndito

lleno de versos, de fuentes cantarinas,

de la belleza aún cruda del invierno alpujarreño.

Fugaz fue mi visita al centro que le rinde homenaje,

un momento de soledad tan necesario,

poder caminar deprisa apurando el tiempo:

rutas de fuga, centro de gravedad.

Me sorprendí odiando al lugar y las circunstancias

en el que fue detenido el genio,

toda la ciudad y todas sus gentes por extensión

aunque noventa años después la vida sea diferente

salvo la exaltación y el homenaje que no llega.

Poema 562: Emocional

Emocional

La mirada es tu estado emocional,

un cóctel de deseo, de cariño, de ilusión,

una sensación física de bienestar,

esa luz que ha despertado en ti un poema

una canción, un podcast,

un hilo del que has tirado y estirado.

El peso de la apisonadora cultural

aún no ha podido contigo,

ni siquiera las noticias de la injusticia,

de la barbarie, del dolor, la tiranía y la guerra.

La esperanza es un bien volátil, ligero, inestable,

una combinación de experiencia y autoestima,

de la seguridad que cada cual posee de sí mismo.

Transitas por una sima o por un valle

despreocupadamente, evitas mirar hacia arriba.

Allí están las cumbres, la libertad del viento,

el instante, –igual al anterior y al posterior–

en el que, seducido por la brisa, te crees libre,

infinito, eterno,

tan perenne como las agujas de los pinos

que has rebasado al ascender.

Debes tener fe en los ciclos vitales,

en que tras los valles hay montañas

y desde allí se divisa el orbe que crees poseer.

Tu única guía es esa luz interior tan ingenua.