Poema 559: Otoño de esperanza

Otoño de esperanza

Llueve, se ocultan las noticias cíclicas

sobre la sequía y los embalses,

siguen las guerras asimétricas,

agresiones planificadas, sembradoras de odio,

el trampantojo deportivo audiovisual,

algunos premios puntuales:

nobeles, editoriales, premios nacionales,

las elecciones bipolares de noviembre

en la cúspide del poder mundial,

las noticias siguen el curso esperado.

La lluvia trae consigo esperanza,

verdor en las cunetas, fulgor en los árboles,

la luna llena de octubre acechando.

Comienza la temporada de setas,

la siembra concienzuda del campo de Castilla,

y el colorido impagable de los árboles caducos.

El bidón llameante ilumina el amanecer

desde hace un par de semanas;

retornan los libros apocalípticos y distópicos,

se celebran descubrimientos científicos

y la maquinaria estacional gira sin fin.

Poema 528: Fin de curso

Fin de Curso

Tras la vorágine de las evaluaciones

aparece de repente un día con un cambio de ritmo,

horarios y rostros conocidos se alejan en la bruma

del dolce far niente.

Las voces de cada día se apagan,

algunas, no volverás a escucharlas;

también se apagan los paisajes llenos de pinos,

el barullo juvenil regulado por la música,

la afabilidad de algunos compañeros.

Las despedidas son heterogéneas:

a la francesa, con suma discreción,

emocionadas e intensas, no exentas de lágrimas,

fugaces o eternas.

Mucho trabajo conjunto, horas, problemas,

esa pequeña amistad del día a día

desaparecen en una neblina tragicómica

tras la que emerge el vacío vacacional

que no tarda en llenarse de aventuras.

Cada curso mide el paso del tiempo,

un descuento de experiencias, de fraternidades,

una cúspide de agotamiento,

el merecido descanso también cíclico e intenso.

En el río de la vida, nada volverá a ser idéntico,

quizás nada cambiará en la asunción personal

de nuevas ideas, personas, momentos,

y sin embargo ese instante último

 perseverará en el recuerdo,

en los episodios únicos de cada vida.