Poema 632: La biblioteca

Biblioteca

El lugar estaba anclado en el siglo pasado,

coexistían enciclopedias voluminosas

con antiguallas pedagógicas obsoletas.

En el curso veintiuno la reconvertimos en aula

con un miniportátil de ocasión y una pizarra de Amazon.

Verano tras verano se llenaba de libros becados,

de infatigable personal haciendo lotes,

repartiendo sonrisas y libros de texto a las familias.

Los tubos de neón daban un aspecto mate

al saber estanco y pausado en el blanco y negro del tiempo.

El suelo curtido en mil batallas contra las sillas

simulaba un garabato infantil enrevesado.

Hubo trabajo colaborativo, pintura, luces led, sillones,

una limpieza que bien podría haber sido una hoguera,

un trasiego de libros hacia ninguna parte

y la épica colocación de imágenes icónicas,

de un orden inteligible, un Feng-shui armonioso y equilibrado.

Brilla el suelo como brillan los estantes y la cartelería,

ausentes los obstáculos, las cajas sin catalogar

en un espacio diáfano y sugerente.

La luz de los libros y la magia de un universo silente

donde las voces interiores de los libros se elevan

sobre el barullo desordenado de la presencia adolescente

hacen de la nueva biblioteca un oasis en el oasis educativo.

Poema 622: El brillo de la juventud

El brillo de la juventud

Cansadas las alas terrestres

se ocultan como se oculta el pensamiento,

el brillo

el acceso profundo a la Sabiduría.

Sobrevuelo puentes y monumentos,

sin la luz prometida

solo palabras políticas absurdas,

sigo la estela de la Belleza.

Veloces

en días de primavera exuberante,

un ángel caído lleno de experiencia.

Gerontocracia azul

largas piernas moldeadas en el gym,

aún persiste el recuerdo del ascenso

los días veloces.

Difuso acontecer cronológico

–nunca existió la Historia–

hermosura ilusionada

trampantojo del agotamiento.

Los fotogramas dicen más que los libros,

congelan el instante

desvirtúan el tiempo,

el ensueño malabar de permanencia.

Alguien grita a tu lado, corre contigo

rejuveneces

no estás solo en el Universo.

Poema 143: Alegres

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Hay estudiantes que irradian alegría,

comparten su energía, humor, ideas,

se saben privilegiados en el ámbito escolar,

disfrutan de cada día: compañeros, conocimiento,

elevan su pertenencia al grupo

a la categoría de arte efímero e intangible.

 

Hay otros amargados e inhóspitos,

a quienes todo les es debido,

torvos y agrios, pagados de sí mismos,

miran siempre de través o agachan la cabeza,

no puedes esperar nada de ellos.

 

A algunos basta mirarlos para encontrar

brillo en sus ojos,

la fiesta que representa el microcosmos

en el que viven,

emiten nubes de vivacidad e inquietud intelectual,

alimentan cualquier esfuerzo para ellos.

 

Sonrío al imaginar la nube de alegre complicidad,

las risas o el silencio satisfecho mientras razonan,

aprenden, experimentan,

buscan sus caminos vitales,

disfrutan naturalmente de cada instante.

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