Poema 456: El desnudo en el río

El desnudo en el río

Posan desnudos en comunión natural

como yo lo haría en su lugar.

Luces que reverberan en sus pieles blancas,

el sol a trompicones se filtra entre las hojas,

sombra de nubes

un viento cálido sube por el cañón del río.

La fuerza del número y la comunidad,

deseo de pertenencia al agua,

a la piedra de la que absorben calor y energía,

músculos, rostros animados, beldad,

un cuadro posible de Sorolla.

Paso de largo, envidioso, cambio de registro,

familia, equilibrio, respeto,

la permanencia divina entre el agua y las nubes,

exposición e integración,

el tiempo en el que disfruté en soledad

horas antes, vidas distintas.

Soy yo desnudo, consciente de la edad

de mi cuerpo aún resistente,

agasajado por el frescor matinal

de las aguas puras de la montaña.

Todas las sensaciones, la libertad,

los sentidos alerta, deseo, luz, aire,

belleza y contrastes.

El agua está fría cual manantial de montaña:

lucen los cuerpos satisfechos

en contraste profundo con las rocas,

mientras la corriente, cantarina,

enmascara sensaciones sociales:

pudor, vergüenza, desnudez

y hace aflorar empoderamiento y valor,

el orgullo de integrarse en la naturaleza.

Poema 447: La delicadeza

La delicadeza

Arrojan a la basura todo lo conquistado,

pacientemente conquistado.

La destrucción no es sutil,

como no es sutil la fuerza física

o la opresión de una masa enardecida

por apelaciones reptilianas.

Las palabras,

conceptos que significan voluntad,

consentimiento, aspiración legítima y ética

a la igualdad real.

–Siempre ha sido así–, dirán encumbrados,

elevada su miseria intelectual por el auge del grito.

Delicados razonamientos, medidas, impulso ecuánime,

todo mezclado en una bola de papel

que se cubrirá con sangre animal, –ancestral–,

dirán amparados por una falsa perspectiva histórica.

Borran palabras incómodas, llenas de matices:

patriarcado, machismo, sumisión,

en aras de un status quo marcial,

lleno de testosterona.

Permanecen, dada su incapacidad,

incumpliendo sus propias promesas anacrónicas,

anuncios y desmentidos, vergüenza ajena,

verdadero obstáculo social, ralentización, en suma,

a las necesarias políticas públicas educativas.

Una pareja sentada en un banco detrás de la iglesia

desgrana confiadamente la delicadeza,

la voluntad y la evolución de su propio pensamiento.