Poema 621: Lujuria lunar en una terraza primaveral

Lujuria lunar en una terraza primaveral

A silver Lucifer
serves
cocaine in cornucopia
             Mina Loy, Baedeker Lunar

Nunca estuve en una fiesta como esa,

imagino un palacio veneciano con vistas al Gran Canal,

la luz decreciente de un día de abril

y una luna aún sin completar ya nítida y aún opaca.

Atractivos camareros pasan fugaces

dejando un halo de belleza y deseo en el ambiente,

una promesa de electricidad al llegar la noche.

Fluyen palabras especiales en rostros enmascarados

fuente de concupiscencia, gestos sensuales,

la personalidad condensada en la voz y el movimiento.

Un destello de combinación inteligente de vocablos,

una sabiduría en la escucha activa,

el aura personal disimulado y estimulado por el atuendo.

Joyas, ojos que sintonizan la misma longitud de onda,

el roce místico de un dedo en un antebrazo

antesala de la comunión lunar.

El palacio es un laberinto de túneles, escaleras,

estancias en cuyos interiores barrocos

serán hollados infinidad de cráteres dérmicos.

La fiesta es la antesala de un despertar poético:

retazos de recuerdos a velocidad sináptica,

la faz oscura de la luna, Mare Tranquillitatis,

y una luz intensa antes del eclipse.

Poema 425: El sol de febrero

El sol de febrero

El sol de febrero es una maravilla

como la lujuria leída en un autor sátiro

burlón y encendido, un erudito de bastón

y de múltiples velos, viajes, anécdotas y fama.

He perdido el gusto y la mirada poética,

la pulsión de los placeres más mundanos,

el arte de encenderme con unas notas musicales

o con una danza del fuego en una noche de verano.

¡Ah!, el verano, ahí está el fin y el destino,

en noches junto al mar,

el calor que remite en el poniente,

la consciencia fugaz de mi límite mental.

He vislumbrado algunas cosas hoy:

una comida en una calle peatonal,

aquel curso de verano en Santander,

ese partido de baloncesto en un pueblo en fiestas.

Se abre de repente la cabeza tras días angustiado,

poesía a borbotones,

haces de electrones liberados,

estímulos locos, cual espermatozoides novatos.

Ahí está aquella foto de las colinas iraquíes

en plena invasión americana:

la existencia de un mundo inhóspito,

o el valle descubierto en bicicleta una primavera.

También está la risa impagable en una mesa corrida

una tarde estival a orillas del Danubio,

o aquellas notas de Lakmé

que me parecieron el futuro posmoderno.

Potsdamer Platz o la torre Eiffel tras unos arbustos,

entrar en el Gran Canal al amanecer,

un burro con dos bombonas en la medina de Fez,

son sensaciones no del todo olvidadas.

Permanecer y esperar, recordar y revivir,

es la única receta posible a la espera de las musas,

de esa ansia de captarlo todo y de disfrutar,

de absorber la belleza por cada poro de la piel.

Poema 307: New age

New age

Nunca vi un cortejo fúnebre en un lugar turístico,

eso se esconde y minimiza.

Y sin embargo por entre los canales de Amsterdam

pasaron seguramente barcazas funerarias.

Ahora los viejos han sido expulsados de la ciudad

con añagazas economicistas

y la promesa de comodidad y de contemplación

de hermosas vacas frisonas,

de kilómetros de invernaderos repletos de tulipanes.

Dice M que encontró a un niño volando una cometa

sobre las tumbas de un cementerio guatemalteco,

una imagen de agencia Magnum,

una declaración cultural

capaz de anular el Lonely Planet que venía usando.

La muerte en Venecia crea una atmósfera decadente

que se suma a los atractivos turísticos de la ciudad

solo en la imaginación del viajero

plagadas las calles, plazas e iglesias de cruceristas

con prisa como yo mismo.

Solo un funeral de estado es imaginable

bajo la sombra de la Torre Eiffel,

o en los alrededores desiertos en estos días pandémicos

de Times Square.

Pero sin duda uno puede encontrar en Youtube un funeral

colmado de boato y majestuosidad en la abadía de Westminster

o en la plaza de San Pedro.

Por las calles de Brujas avanzan los carruajes negros y dorados

en un desfile fúnebre impagable para un turista

afanado en selfies y encuadres imaginativos.

Surge una nueva era de muerte y espectáculo.