
Un final posible
Imágenes de primavera florida,
datos, vacunas, ciencia,
el olor salvaje de las flores de saúco,
las escobas en flor amarillo intenso en los ojos,
el movimiento humano que resurge,
un artículo sobre cuadrillas de amigos,
caminantes de todo tipo y condición
hacen elevar la esperanza,
prometen días de vino y rosas en sazón.
Solo la lluvia y el dolor acumulado
contraponen la magia del despertar natural,
las densas nubes de Lola,
el silencio de las aves ante la tormenta,
teorías conspirativas varias,
un fascismo que nada bueno recuerda,
tañen notas de prudencia ancestral.
Es un tiempo de perseverancia, lujoso
como todo tiempo vital, como todo gesto
amistoso de ojos que bailan al verte,
como cada conocimiento que atesoras,
la voz afinada de una soprano a capela
o el vuelo afilado y certero de una cigüeña.
Se repite un ciclo humano, las sensaciones,
el ansia de caminar por una playa ahora prohibida,
poder programar un viaje,
leer sentado en un campo de cereal
consciente de que los alérgicos, ciegos o sin olfato
no van a disfrutar de esos momentos.
Tendrán otros, desenfrenos que no imagino,
anhelos largo tiempo durmientes,
la risa coordinada y cómplice con otros grupos humanos,
la preparación de un banquete
o el fin del Archipiélago Gulag tan extenso.
Se acerca un final posible, un relato de futuro,
una salida venturosa reconvertida en continuidad,
el instante en el que las mentes vacías
descargarán cada ítem que otros han sabido colocar.


