Poema 570: Imágenes, belleza cotidiana

Imágenes, belleza cotidiana

Incluso en los días oscuros

puede surgir la belleza cósmica,

el olor del otoño al pisar las hojas secas,

una instantánea del río entre los árboles.

Hay que mirar afuera, olvidar tus conflictos,

dolores, enajenaciones, fracasos,

elevar la vista al cielo casi siempre es estimulante.

La cúpula se alza de nuevo majestuosa,

trece metros de altura, liviana y traslúcida;

es un momento único, –me digo–,

mientras leo al menos una página perturbadora

de La Vegetariana.

Belleza, cultura, historia, algunas rutinas

se oponen al dolor, al cansancio,

al lento decrecer de los días novembrinos,

cuando el mundo parece abocado al extremo

en el que no te encuentras tú.

Eres una hormiga obrera más, un instante

en los eones etéreos del universo,

con el único objetivo de fluir sin memoria

y sin embargo deseas aprehender cada átomo

cada partícula aromática que puedes oler,

cada instante que puedas convertir en belleza.

Poema 469: Cosmología Cíclica Conforme (CCC)

Cosmología cíclica conforme (CCC)

El factor de conversión de la importancia propia

nos lleva a la insignificancia:

secuencia numerable de espacio-tiempos abiertos,

la multiplicidad del Cosmos.

Cada idea, cada mente, cada comunidad

son minúsculas bajo las ecuaciones de la relatividad;

un poema es un trozo de papel que se recicla,

una vida laboral es una deformación en el tiempo

que se desvanece paulatinamente.

Los ciclos cósmicos hinduistas carentes de ecuaciones

se acercaron a la complejidad de Penrose,

crearon el lenguaje y la ilusión del presente,

una forma de pensamiento no banal

capaz de relativizar la capacidad individual.

Las matemáticas muestran indicios cíclicos

en la observación de la radiación de fondo,

aún las pruebas son débiles indicios estadísticos,

el Big-Bang sería final y principio de universos enlazados.

El conocimiento de la superficie de la esfera

oculta un interior fisicomatemático de alto voltaje,

mucho más allá de la observación y la linealidad.

Solo una mirada poética o religiosa

habría adivinado ese eterno retorno de la materia,

el juego oscuro de energía y masa condensada.

Cada acto personal, es soslayable,

un juego romántico en medio de lo absoluto juanramoniano.

Observar y categorizar,

aplicar la lógica, las matemáticas y el caos,

ir siempre más allá,

nos hace elevarnos levemente desde el apego a la tierra,

nos endiosa cual minúscules seres efímeros,

vidas humildes, actos nimios y, sin embargo,

llenos de toda la belleza que podemos atesorar.

Poema 122: Fin del mundo

Fin del mundoIMG_20170526_205132

Las noticias son un cúmulo de catástrofes y atrocidades,

la luz a estas horas es desoladora,

apenas llueve,

una feria de niñas vírgenes

o un maltratador elevado a la fama,

suicidas y sus familias,

engaños y corruptelas múltiples.

 

La ciudad se viste de normalidad:

una mudanza, niños madrugadores,

un enorme palomo turco sobre el semáforo,

mas la onda vital sufre una alteración;

imaginas un enorme electrocardiograma

o una onda sísmica

que ha perdido por un instante la regularidad.

 

Bastaría ese instante para la pérdida de la cordura,

el fin del mundo conocido,

hordas de caníbales se adueñan

de toda tu pátina de educación,

del aprendizaje constante y esforzado,

todo el castillo derrumbado por un epicentro

interno del que no puedes medir la escala.

 

Continuarán los giros planetarios,

el movimiento acelerado de las galaxias,

la vida infinitesimal en neuronas que amaste,

pero tu cosmogonía completa ha tocado a su fin.

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