Poema 335: Ruido

Ruido

Oyes el ruido de un avión y piensas

ya están aquí.

Vibran las grúas al paso invisible.

El terror de la especie.

Una mujer corre y eso un detonante.

Corren decenas, cientos, miles, corren.

¿Hacia donde corren?

Vives en una jaula que simula libertad

pero el ruido que te taladra los oídos

te recuerda tu dependencia.

Entonces tomas consciencia de tu cuerpo

miras tus manos, las conoces,

te gustan, es un consuelo que sigan ahí.

Piensas en tu rostro bronceado

curtido por los años.

Parece que puedes sentir tus dientes,

cierras la boca para comprobar que están ahí.

Has vivido y disfrutado, ves el camino detrás de ti.

Sientes que te faltan algunos abrazos

y que el tiempo se ha detenido.

Silencio.

Poema 24: Máscara y nieve

                        Máscara y nieve159_mascara_veneciana_negra_brillo_11621

Sucesión de manos ensangrentadas en la nieve,

no sabes donde mirar, horizonte blanco por doquier,

miedo a un oso blanco invisible,

al filo de una cuchilla,

al suicidio de alguien incógnito.


Conjuras tus temores con un baile de máscaras mental,

ella está ahí, en el salón cálido con chimenea;

con los aros de su vestido ondulando

levanta volutas de calor azul,

cisne elegante, pedrería en el negro antifaz.


Tu excitación contrasta ahora con el frío paisaje,

las manos rojas se detienen en un túmulo:

crees que allí habrá un cadáver,

pasas de largo, vuelves sobre tus pasos,

te humanizas, ya te has implicado.


Ella danza alegre; en su baile se mofa de ti,

te provoca y te ignora, se acerca y se aleja,

deduces a duras penas que tú eres su centro,

su referencia en el salón rococó:

ella te orbita, te enciende en elipses danzantes.


Escarbas con cuidado, de reojo miras alrededor,

no tienes armas y eres vulnerable,

descubres que el perro inanimado posee un collar,

“Olfrie”, las manos eran pequeñas, de mujer,

sangre en el vientre destrozado por un zarpazo.


Cae la tarde y tu pensamiento se ha vuelto circular,

aletargado crees observar tras la ventisca

una forma femenina envuelta en un hermoso abrigo;

lleva una máscara y extiende su brazo para danzar contigo,

su mano está manchada de sangre y viene a llevarte.


manos_sangre

 


Poema 16: Augurios

          Augurios

No conozco apenas las manos,  IMG_20141225_115208

cartomancia errada, el vuelo

de una lechuza desde la torre

de la iglesia, ya anochecido,

hoy que al fin ha levantado la niebla.


Las manos del niño crecen

demasiado deprisa, muestran

una identidad en fuga perpetua,

pentágono relleno de dobleces,

enlace con el que guías y proteges.


La vista miope deforma y nubla,

incapaz de fijarse en el detalle,

incoherencia de los sentimientos:

cuál nariz, cómo es la forma

de las orejas o el beso en un espejo.


El ángulo de inclinación de la frente

indicia un tipo de pensamiento lógico,

genes materno-filiales, prognatismo,

la familiaridad hace invisible

cada rasgo, demasiado cerca, enfoque.


Las ascuas han amalgamado el hierro,

una bisagra con forma sagitaria,

un dibujo en rojo vivo, un mapa disperso,

el corazón de un cáprido, un código

digno de la mente rápida de un niño.


Hay mañana, hay búsqueda y objeto,

repentinamente el puzle adivinatorio

se torna predecible, una luz, un síntoma

la lechuza-clave, el secreto guardado

en la forma transmitida de una mano.


IMG_20141224_122842