Poema 521: Noche de primavera urbana

Noche de primavera urbana

Circulo en bicicleta urbana

entre hordas de la especie humana,

–mis congéneres–, otrora agresivos,

nerviosos, celosos, supervivientes.

La convivencia se ha logrado al satisfacer

las necesidades básicas de alimento y techo.

Circulan los patines en la noche,

se distribuye comida a cambio de dinero,

hay diversión y tiempo libre.

Me cruzo con raiders en la penumbra

de una noche hermosa de primavera;

huele al campo que se filtra en la ciudad

y apenas nadie camina al filo de la medianoche.

¡Cuánta evolución ha sido necesaria para llegar aquí!

Los jardines están cuidados y los ciudadanos

continúan abducidos por sus dispositivos;

He salido pensativo del teatro:

el paso del tiempo y la repetición de los errores,

la nimiedad de nuestra presencia en la escalera

y los sacrificios de todos los que nos precedieron.

El sistema educativo aporta sus frutos

y modela una sociedad con un cierto equilibrio

sobre la que actúan fuerzas terribles:

codicia, orgullo, desprecio, jerarquía y rango.

La luz llega desde la insignificancia y la humildad,

desde el pedaleo en una noche cálida de primavera.

Poema 323: Humanos

Humanos

Los platillos volantes se han adueñado del cielo

que parece sujeto por unas grúas de obra,

tiempos descreídos y lunáticos

en los que hay cristales rotos y naves abandonadas.

Ciclón, terremoto, desastre o miseria simple,

cualquier circunstancia desarraigó a aquella pareja

cuyo refugio es una primera planta enorme

en la nave enorme y esquinada, antes buque insignia.

Entra frío por los vidrios abatidos por las piedras,

el humo los delataría.

Se apañan con los desechos de la sociedad

desechos ellos mismos, excluidos por enfermos,

inmigrantes, inadaptados o visionarios.

Han colmado su capacidad de susto y acumulan

el desprecio de las voluntades humanas tan amplio,

eso les ayuda a sobrevivir, el rencor enorme y justo,

la rabia contra los privilegiados inútiles,

afortunadamente mortales como ellos.

Son los auténticos descendientes de las tribus nómadas,

los que quizás puedan dar continuidad a estos Sapiens

como ya lo hicieron en otras crisis silenciadas,

bombas individuales cargadas de razón.

Migrarán en verano para ver el mar,

quizás esta nave será ocupada por otros sin techo

gente sin voz y sin rastro, animales sin puerta

con más humanidad que las envolturas plásticas

y los cosméticos que rellenan los huecos de la especie.