Poema 325: El tiempo de los caminantes

El tiempo de los caminantes

Sin huellas y sin memoria caminan,

siguen las márgenes de un río

o los caminos celestes de la noche,

se sientan a tomar el fresco en poyos

guarecidos del frío y del calor,

escupen huesos de cereza en primavera.

La flor del saúco y la babosa que cruza la vía verde

componen sumando un cuadro de madrugada.

Huele a hierba recién cortada

al despertar de las plantas regadas.

No puedo dejar de escuchar tras el rumor del río

el canto de Batiatto: caminante que vas

Buscando La Paz en el crepúsculo,

La encontrarás fuera de la ciudad.

En los prados de Romañazo suenan las aves

pastan las vacas y el verde intenso penetra en tu piel

con el rocío de la mañana.

El río Balozano ahoga los ladridos lejanos,

camino sobre las antiguas vías del ferrocarril

paso ahora por la trinchera

antaño llena de zarzas y piedras desprendidas.

Ya no hay ovejas en el cordel del Berrocal

solo caminantes y ciclistas,

es el signo de los tiempos de ocio y supervivencia.

Con unas fotos publicadas en el grupo de Facebook

todo el mundo te sitúa de perfil

en un lugar idílico para el paseo a cualquier hora,

comiendo cerezas del árbol.

Hay un nuevo tiempo en el caminar,

tiempo de ocio y de salud,

el individuo se aisla de los otros en pandemia,

alcanza cimas personales y estéticas

redescubre el placer natural de sus antepasados.

Poema 151: Miradas intensas

Miradas intensasIMG_7719

La mirada del poeta, al igual que la del fotógrafo,

es agotadora,

insiste en buscar detalles estéticos

en medio de un solar urbano,

encuadra y desenfoca, rescata el detalle,

eleva a arte el desconchado de una pared.

 

Cansada pero extremadamente placentera,

puedes pasarte la vida educando tu mirada,

cultivar el conocimiento y la luz,

atisbar un verso en el contraste o la continuidad.

 

Una gaviota posada en el letrero desfasado

de una ciudad que visitaste,

el musgo amarillo intenso en la corteza de un árbol,

la escorrentía oxidada sobre una pared

o una mezcla de colores que penetra en tu mente.

 

El poeta descansa a veces y la vida parece más gris,

encuentra motivación en la complicidad lectora,

o en una conversación sobre ideas, conceptos o intensidades,

intuye caminos, usa todos sus sentidos,

recrea, disfruta u olvida para poder seguir creando.IMG_7718