Poema 665: Estados de ánimo

Estados de ánimo

Un individuo es un estado de ánimo.

Jorge Valdano

La luz, el viento, el desorden, una sonrisa al levantarse

predisponen el estado de ánimo del día,

también los rostros que encuentras por el camino.

Nada es más volátil ni menos trabajado:

diríamos que es puro azar y, sin embargo

ahí reside el optimismo, cierta felicidad instantánea

el cúmulo de imágenes mentales que proyectamos

en los demás.

Los procesos estocásticos fluyen con continuidad,

aceleran o deceleran,

expectativas a medio, corto y largo plazo se solapan:

un encuentro, una liberación dopamínica, otras sonrisas,

a veces una noticia, lo cambian todo.

Uno es rehén de su propio rostro en el espejo,

de sus horas de sueño, de la calidad de su comida,

de sus lecturas o la ausencia prolongada y eterna de estas.

Un olor a naturaleza recién regada por la lluvia ansiada

de un otoño cálido y multicolor,

nos devuelve la esperanza y amplifica las vivencias.

Voces desagradables y dañinas emponzoñan las ideas

los prejuicios políticos, la sensación de desastre permanente,

y sin embargo esas voces lejanas radiadas o televisadas

no nos atañen apenas en nuestras vicisitudes diarias.

La esperanza a veces está en los cielos fractales,

en un razonamiento lógico-deductivo elegante,

en esa música que tarareas sin parar mientras te contoneas,

en la maravilla exclusiva de cada día que habitas.

Poema 310: Belleza

Belleza

La belleza es un estado de ánimo,

está por doquier cuando decides mirar

o escuchar o tocar o paladear u oler.

El musgo verde-intenso en la parte norte de los árboles,

el doloroso color naranja de un pino recién cortado,

las aguas revueltas del río Duero de color chocolate

forman un todo capaz de embelesarnos.

Pero también una predicción cumplida es bella.

Y una construcción matemática.

Descubro que hay ojos que se clavan en los míos

al cruzarme con alguien en la calle.

Rostros de mandíbulas incógnitas, todo ojos,

formas de hermosura local.

La belleza es un gráfico favorable.

A veces sobrevive todo el día en unas nubes

capaces de cobrar vida en el ocaso.

Allá donde hay una grieta o una secuencia alterada,

una singularidad o una sorpresa,

allí está el punto de fuga y el concentrador,

el enorme imán que te atrapa para siempre

que hace que trasciendas tus límites humanos.