Poema 458: La línea del tiempo

La línea del tiempo

La línea del tiempo es singular,

me lleva y me trae, entre olvidos

ocupaciones y preocupaciones varias,

mi infancia y adolescencia parecen estar

a un tiro de piedra del recuerdo,

recuperables siempre,

así como las personas queridas que murieron.

La inercia se encarga del resto:

estoy y participo y disfruto el instante,

sin fijar los momentos, llenos de fotografías

e incluso de algún poema también inercial.

El móvil me absorbe el cuarenta por cien de todo,

pegado a mí participa en debates, recuerdos,

menciones, imágenes, citas y referencias.

Ocupamos el mismo espacio que ocupábamos:

¿Durante cuánto tiempo?

¿Qué reminiscencias leves quedarán tras de mí?

La calle y la noche son ahora de otros jóvenes,

también la alegría desbocada sin horizonte,

el desconocimiento de la fugacidad,

la huida hacia adelante renovada por generaciones.

El tiempo jibarizado en una exposición aleatoria,

recortes de hitos y recuerdos macabros,

la forma de sostener una comunidad inconexa.

En mi recuerdo se producen pliegues extraños,

atajos a momentos vitales estelares

insignificantes en el cómputo global comunitario.

Las líneas siguen un relato simplificado,

más allá de la losa de tristeza que duró un instante

una emoción y unas palabras íntimas y profundas,

la conexión y el llamamiento comunitario

a un pensamiento conjunto de misticismo y elevación.

El tiempo es un espacio topológico que puedo deformar

una goma maleable, deformable, plegable,

pero finita e irrompible, y finalmente inexorable.

Poema 285: Time

Time

No hay tiempo

para esto o para lo otro,

desvías minutos egoístamente,

pierdes las horas muertas,

inconsciente, tecleas el móvil.

Los perfiles de las montañas,

múltiples planos superpuestos,

secuestran hipnóticamente la mirada,

bruma, verde,  fractal,

imposibles de aprehender en una fotografía.

Prados, robles, castaños,

piedras de formas caprichosas,

vacas, cabras, ovejas rumiando,

atraen, imantan, llenan los oídos

de música natural.

El tiempo vacacional llena vacíos,

despierta intereses olvidados,

ocupa, expandiéndose, intersticios mentales,

puedes despreciarlo un instante,

pero entonces redescubres su valor.

Las caminatas al amanecer sustraen

horas al sueño, tiempo de cama inerte,

se cobran después minutos en la siesta,

absorben cualquier instante del día

en el que poder caer en brazos de Morfeo.

Pero la redistribución del tiempo está ahí,

puedes hacer cálculos de ciclos de sueño,

aprovechamiento mental o juego,

conversar con alguien o leer,

al final la suma de todo tiende a coincidir.

Sabes que existen dilataciones: leer, viajar, meditar,

en esa búsqueda te desordenas,

en el arte, en la música, en llenar los espacios

mentales con los que haces tu cómputo;

ese es el truco de los dioses que no siempre funciona.

Poema 241: Recuerdos otoñales

Recuerdos otoñalesIMG_20191206_174259

En la luz decreciente de la tarde

veo danzar el fuego;

un encapuchado perpetra su modus vivendi,

otro parece huir del frío castellano.

 

Protestas y manifestaciones históricas,

miedo y ofuscación,

la retórica política es desoladora,

no así los futuros cíclicos de esperanza.

 

Estoy rodeado de objetos cuyo significado

son la memoria de mi vida,

un búho francés, una piedra volcánica insular,

aquella caja hecha a mano en la Praga comunista.

 

Están los libros que leía con avidez en mi juventud,

trofeos, la máquina de escribir,

cuadernos escolares que apenas recuerdo,

un cajón que atesora minúsculos tesoros.

 

Este espacio, esta silla, esta mesa,

me anclan a un pasado de formación y dudas,

a la inocencia que quizás ya he perdido,

al tiempo de los graves estudios y el deporte.

 

Es mi otoño, las hojas de múltiples colores,

el viento frío y la condena del frío a borbotones,

con horas soleadas y heladas nocturnas,

el tiempo maduro de tanta belleza.

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Poema 86: Luz

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La luz produce esperanza o la arrebata,

ciega o ilumina, altera o seda,

con la luz llega el calor

pura geometría de incidencia solar.


En la luz se transportan miradas

difíciles de sobrellevar,

ojos cautivos viajan bailando,

alegría vital en la Galaxia.


Con la luz diáfana todo se ordena,

una cierta vergüenza de ser contemplado

cubre rostros, cuerpos, actos,

la noche todo lo pervierte y perturba.


Por la luz, llegas en innumerables vueltas,

a lo más recóndito de otros corazones,

pervives o desapareces, deslumbras

o continúas errante sin descanso.


Luz, placer de los dioses, color,

bruma potente en la que desenfocas,

sigilo frente a desnudez, aire impregnado

de volutas incomprensibles.


Fotones polarizados, velocidad acotada,

un día desapareces de tu realidad

mas continúas viajando por el espacio

en ondas lumínicas de amor.

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