Poema 704: No hay nada sobre lo que escribir

No hay nada sobre lo que escribir

No hay nada sobre lo que escribir,

ni siquiera las dos estúpidas invasiones conocidas

ni las múltiples guerras silenciadas.

No puedo escribir sobre violencia

porque incita a la violencia

o sobre la crueldad de la vida para muchos

desde mi atalaya confortable de acomodado burgués.

La mentira rampante apoyada en datos discretos

no me proporciona temas agradables:

da igual lo que digan los estultos y mentecatos

ni quien los represente,

serán votados ampliamente por múltiples iluminados.

Nada conmueve ni ilusiona cuando todo funciona,

parece que gobiernan bien en la bonanza

hasta que el fuego o una DANA los dejan desnudos.

Nada hay significativo en la coordinación y el compromiso

o en los consensos retorcidos y ensamblados

aceptados a regañadientes por las partes:

la persona no muerde al perro, ni la sangre llega al río

ese que anega su cauce histórico invadido.

La máquina social funciona, aunque nos lleve al abismo,

los sesgos nos engañan y protegen

fomentan una individualidad ahistórica

en tiempo de posibilidades tecnológicas infinitas.

El color lo has encontrado en un verso de Ajmátova:

–Por un instante de calma / daría la paz eterna–.

Poema 682: No hay piedad en el frío

No hay piedad en el frío

No hay piedad en el frío,

ni en el hambre,

las heladas clásicas pueden remover

algunas conciencias oxidadas

también el despilfarro de los días navideños

o la náusea de un consumismo insaciable

atenuador de mdernas ansiedades y angustias.

La prensa incide un día con intensidad

para dormir las noticias al día siguiente,

centrándose en costumbres y distorsiones,

en interesados asuntos políticos

y en los caminos tortuosos que llevan al poder.

El colorido de las lonas y tendales sobre las ruinas

disocia la compasión e insinúa una cierta felicidad

en el arracimamiento humano y el socorro mutuo,

la dicha de las personas que se buscan y encuentran

la cierta igualdad de quien apenas posee esperanza.

El modelo televisado se reproduce en la mínima célula

del populismo cruel,

de la diferencia hostil por nacimiento.

Yo expulsé, yo limpié, yo conservé la idiosincrasia,

dirán los héroes abrillantados y explotadores

con sus fundas de piel animal y sus pertrechos asiáticos;

nosotros somos los ungidos por la divina providencia

elegidos y sublimados, verdaderos espíritus humanos

dueños del solar patrio y guardianes de la bandera.

El frío extremo y la precariedad

nos conectan con los valles de la Historia.

Poema 386: Noticias

Noticias

Apago la radio incapaz de asumir la negatividad,

los desastres, la perversión humana.

Parecen noticias colocada en las ondas

para penetrar en mi estado de ánimo.

¿Ignoran que enviar armas a Ucrania

es añadir combustible en un incendio?

Precios, inflación, pobreza energética,

se cuelan conceptos contrapuestos a la visión directa:

coches sofisticados en la carretera, terrazas llenas,

espectáculos caros para los que no hay entradas.

Por otra parte, tasas de paro terribles,

pésimas condiciones laborales, alumnos sin desayunar,

miles de inmigrantes que pierden la vida cada año

en el desesperado intento de acceso a una vida digna.

Algo falla en un sistema con esta enorme brecha:

los gobernantes más lúcidos tratan de parchear boquetes,

de apagar incendios,

pero no dan abasto en un mundo lleno de pirómanos,

locutores incendiarios, presentadores autómatas,

plumas agradecidas y puertas giratorias.

Apago la radio y me refugio en una ópera transgresora,

o en una poeta que remueve conciencias, excita y amplifica

imágenes, injusticias, desigualdades.

El fabuloso hito científico de lograr vacunas para el Covid

se empaña cada día y se minimiza o se ignora.

No quiero a nadie introduciendo odio en mi cabeza.