Poema 660: Melancolía otoñal

Melancolía otoñal

La luna se acuesta en una secuencia fotográfica

una maravilla, una impaciencia pese a su velocidad.

El signo de los tiempos es tecnológico, veloz,

mucho más que la velocidad de procesamiento

melancólico de las neuronas implicadas.

Las tardes aún largas, secas y calurosas

se oponen con fuerza a la languidez anímica,

a los pensamientos evolutivos fruto de la edad.

Alcanzas a ver ojos llorosos y decaimiento eventual

la vida por delante erizada de espinos y trampas,

también de una belleza sublime por averiguar.

Este otoño no traerá búsquedas micológicas

sino sequía y crujir de suelos castigados por el sol,

tal vez música y tal vez silencio y más silencio.

La autoestima cotiza en la bolsa local y universal

fluctúa siguiendo algoritmos recónditos,

conversaciones, deportes, acontecimientos.

Revives momentos estelares en fotografías antiguas,

agrandas la percepción de tu paso por el mundo,

viajes, confidencias, secretos de medio punto.

Termina el tiempo de introspección poética

por motivos laborales acumulados en montañas

de excelsa burocracia, de selección de contenidos,

más allá de los estados de ánimo o del marco otoñal

de este mes de octubre aún verde y ya decreciente.

Poema 188: Memoria, concepto

Memoria, conceptoIMG_20181102_124318

 

En el silencio del frío está la fortaleza de tu ser.

 

El vórtice o la atmósfera de autoestima,

esa sonrisa que aflora sin procedencia,

el cúmulo de imágenes hermosas,

aún perduran en tu retina.

 

La memoria de presencia y voz y concepto.

 

Ahí valoras la lluvia (pensamiento contra corriente),

valoras el calor molesto del verano,

la sencillez de un erizo bajo el castaño,

el filtro verde de la luz.

 

Resides en una forma de vida que no te pertenece.

 

Ahora concéntrate en la tortilla que vas a cocinar,

sal del poema o de las voces que te piden escribirlo.

Condensa, memoriza y aparta.

Tú eres ahora el cuchillo que pela y corta la patata.

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