Desde la ventana

Dos cigüeñas se persiguen por San Blas

siguiendo las corrientes convectivas del Pisuerga

embobado por su vuelo sagital

descuidé despedir a mi hija un instante.

Sombras negras sobre fondo gris

árboles difusos desnudos

cargados de frutos lóbregos estériles

la bóveda celeste tan opaca

comprime el enorme privilegio de vivir.

Existen prisiones económicas mentales

enfermedades que condenan

amores constrictores o inalcanzables.

Desde la ventana imagino en el caminar

o en el paseo matutino de los perros

los vuelos personales de los viandantes

siguiendo las corrientes convectivas

inercias renuncias nubes alojadas

minusvaloraciones o abusos directos.

El desgaste temporal del vivir

renovado cada día por un giro astral

y un dormir reparador si es posible

ondea en los transeúntes magullados por la prisa.

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