Poema 566: Nubes blancas

Nubes blancas

Las nubes blancas parecen buques de imaginación,

dirigibles de gran profundidad,

una escuadra de guerra celestial.

Ensombrecen la tierra yerma, recién arada,

los surcos marrones e infinitos

brillan tras las lluvias desordenadas.

El espíritu se refleja en ellas, se amansa

entra en un estado de serenidad,

se detiene el tiempo sostenido en los confines

de la unión de cielo y tierra.

Durante esos instantes no importan las noticias,

los muertos por el temporal o por los drones,

solo el viaje solitario adquiere entidad,

laxitud emocional intensa, ya trance, ya éxtasis.

Esas nubes blancas, profundas, vigorosas

son efímeras e inusuales

tras ellas hoy se ha serenado el cielo azul

y ha llegado el silencio del ocaso.

Poema 310: Belleza

Belleza

La belleza es un estado de ánimo,

está por doquier cuando decides mirar

o escuchar o tocar o paladear u oler.

El musgo verde-intenso en la parte norte de los árboles,

el doloroso color naranja de un pino recién cortado,

las aguas revueltas del río Duero de color chocolate

forman un todo capaz de embelesarnos.

Pero también una predicción cumplida es bella.

Y una construcción matemática.

Descubro que hay ojos que se clavan en los míos

al cruzarme con alguien en la calle.

Rostros de mandíbulas incógnitas, todo ojos,

formas de hermosura local.

La belleza es un gráfico favorable.

A veces sobrevive todo el día en unas nubes

capaces de cobrar vida en el ocaso.

Allá donde hay una grieta o una secuencia alterada,

una singularidad o una sorpresa,

allí está el punto de fuga y el concentrador,

el enorme imán que te atrapa para siempre

que hace que trasciendas tus límites humanos.