Time

No hay tiempo
para esto o para lo otro,
desvías minutos egoístamente,
pierdes las horas muertas,
inconsciente, tecleas el móvil.
Los perfiles de las montañas,
múltiples planos superpuestos,
secuestran hipnóticamente la mirada,
bruma, verde, fractal,
imposibles de aprehender en una fotografía.
Prados, robles, castaños,
piedras de formas caprichosas,
vacas, cabras, ovejas rumiando,
atraen, imantan, llenan los oídos
de música natural.
El tiempo vacacional llena vacíos,
despierta intereses olvidados,
ocupa, expandiéndose, intersticios mentales,
puedes despreciarlo un instante,
pero entonces redescubres su valor.
Las caminatas al amanecer sustraen
horas al sueño, tiempo de cama inerte,
se cobran después minutos en la siesta,
absorben cualquier instante del día
en el que poder caer en brazos de Morfeo.
Pero la redistribución del tiempo está ahí,
puedes hacer cálculos de ciclos de sueño,
aprovechamiento mental o juego,
conversar con alguien o leer,
al final la suma de todo tiende a coincidir.
Sabes que existen dilataciones: leer, viajar, meditar,
en esa búsqueda te desordenas,
en el arte, en la música, en llenar los espacios
mentales con los que haces tu cómputo;
ese es el truco de los dioses que no siempre funciona.


