Poema 576: La Edad

La edad

Hay un tiempo en que el tiempo se detiene,

hay días del año en que todo se repite,

rostros conocidos simulan continuidad,

obvias arrugas, calvicies o canas,

lo afectuoso esconde con eficacia las miserias,

los duelos y los quebrantos.

El desfase de autopercepción funciona,

y en el juego de naipes puedes triunfar,

acostarte ese día satisfecho tras un gin-tonic,

y un cúmulo de conversaciones no siempre banales.

Revisarás al día siguiente las fotografías,

las palabras y las noticias de los hijos,

echarás de menos a quienes ya no cumplirán

los ritos iniciáticos de las matemáticas.

Se ha pasado la vida en un suspiro entre Bourbakis,

docencia, viajes y algunos poemas interesantes.

A solas, en el silencio aún vibrante de la noche

meditarás acerca de la propia insignificancia:

has transitado calles vacías y máscaras remotas,

necesitas un nuevo filtro de miope belleza

capaz de cubrir la órbita elíptica completa.

Satisfecho, comienzas a tejer una senda

de placeres, emociones, lecturas fascinantes,

la existencia local que desenfoca el plano cenital.

Poema 474: San Bourbaki

San Bourbaki

Último viernes de noviembre.

Hace ya tantos años que me cuesta contarlos,

juventud, fiesta, desmadre,

algunas ideas matemáticas de fondo,

ironía y la asunción de una cierta religiosidad

a imagen y semejanza de las ceremonias cristianas.

Nicolás fue un general de la guerra franco-prusiana,

un nombre cualquiera tras el que esconder

toda la recopilación matemática exhaustiva,

detalles y detalles, miles de páginas

en las que se exprime un colectivo secreto.

San Bourbaki es ahora un nombre de amistad,

la que nos une en torno a una mesa,

a unas canciones o unas rogativas que se actualizan

con cada nueva generación de matemáticos pucelanos.

El maestro de ceremonias, ataviado con una capa,

pronuncia, con voz impostada y potente cada rogativa;

deriva pro nobis– contesta la masa al unísono.

Los acólitos estudiantes actuales, ignoran el significado

profundo de muchos de los nombres mencionados:

Zaldo, la Pepa, el Pope, el teorema de Stokkes,

frases fuera de contexto y conceptos matemáticos complejos.

Y sin embargo los mantras se repiten año tras año,

tras las libaciones y las rogativas se quema al santo,

se entonan himnos y variantes infinitas de algunas canciones

y los locos matemáticos resucitan de nuevo.