Poema 195: El poema más bello del mundo

El poema más bello del mundo

IMG_20181207_162715

El poema más bello del mundo

debería contener bellas palabras,

aquellas escritas en los márgenes

cuya sonoridad te evoque colores hermosos.

 

En el poema más bello del mundo,

caben, pues, palabras bellas,

por ejemplo, arcoíris o solidaridad;

caben historias hermosas:

una aparición inesperada

o una resurrección.

 

En el poema más bello del mundo

hay márgenes anotados

que ya corrigieron el poema

mas permanecen cual testigo arqueológico.

 

Caben enjundia o sustancia o levedad

o placer y euforia mientras destierras

traidor y advenedizo e incluso lealtad.

 

Caben recuerdos: metempsicósis,

sierpes de deseo,

cabe todo el lujo Rococó de un palacio real,

la imagen nítida de esa cama con baldaquino

en la que una amante regia

retoza impresionada por el decorado

y sucumbe, carnal, al hombre antojadizo.

 

En el poema más bello del mundo

cabe una sonrisa o unos ojos divertidos,

cabe la mano de un niño aferrado a su padre,

la puesta de sol violácea de un día de diciembre

o a esperanza de nuevos días largos de primavera.

IMG_2427

 

 

 

 

Poema 166: Sintaxis

Sintaxismathonym (4)

Despiertas pensando en sintaxis,

en formas, creaciones, clasificaciones,

en la descomposición o unidad

atendiendo a ciertas reglas sutiles.

 

La taxonomía no te atrae,

te dispersa o aburre, monótono instante

en el que cierras tu mente al paralelismo

natural con la lógica matemática.

 

Te abandonas a la sensualidad de un pasaje,

a ciertas formas de erotismo desconocido:

en medio de descripciones subcutáneas

hallas un nexo de capilaridad voluptuosa.

 

La marea de gente enardecida

o el olor del incienso o el ritmo de los tambores

o la imagen hierática, cárdena, muerta,

filas y filas de cofrades en procesión turística.

 

Collage, pinceladas de color,

tú eres el responsable del énfasis

o de la ausencia de sustancia para el lector,

difuminas o ensalzas o relegas o enfocas.

 

El ejercicio puede ser virtuoso o simple,

aleatorio o cuidadosamente compuesto,

el resultado será el mismo para la mayoría,

tan solo algunos eruditos o sensibles lo apreciarán.

 

Mi azul del cielo no es igual que el azul de abril,

ni que el azul que tú lees o en el que piensas,

azul es una persona fría o un amanecer brumoso,

pero no el río de aguas turbias removidas por la lluvia.

 

Caminas y piensas, o piensas y caminas,

jerarquía de ideas que te sueñan en la noche,

o que se alternan en tu vigilia para metamorfosearte,

para conformar una salida a tus obsesiones.

 

Minimalismo, la pincelada recortada y pulida,

toda la exuberancia y la formalidad y el ornato

reducidos a una simplicidad léxica y sonora,

búsqueda de un color o una sensación en la palabra.

IMG_20180318_125135

 

 

Poema 43: Se me ocurren palabras

       Se me ocurren palabrasNuevoDocumento 32_1

Se me ocurren palabras: exoesqueleto, trastienda,

celo, tatuaje, indecisión. Compulsión y ejercicio

y de repente sueño. Dormir, no querer despertar,

vagar por los territorios de la calma, de la ausencia

de prisa, languidecer a la sombra de un pino

mientras decides. Otras palabras: prédica, verbo,

aliado, encumbrar. Una nada que cobra sentido

con los datos, con las novedades, una lista de temas,

los más seguidos, utilizados, etiquetados, una tiranía

de la tecnología, minutos sumados a minutos

que resultan horas y días, y el terreno de juego se reduce

se estrechan las bandas, el regate se vuelve difícil,

cuando sales de él, te esperan aún tres centrales

corpulentos, tríada, divinidad, un beso te despierta

te absorbe y hace que tus engranajes secretos

chirríen antes de funcionar, de emitir su voz neutra,

tinieblas, una alegría en la contemplación de la mañana

sentado en un banco: hormigas que trepan,

destacan sobre los pantalones blancos, un hueso

de cereza picoteado por un mirlo cae del cielo.

Más palabras: dignidad, heroico, hélice, tetraedro.

Datos, miles de datos, control, seguimiento, anonimato,

eres tú el definido, más real que tú mismo, más centro

de la diana consumidora, el capital te apunta, te roza,

te embarga, te alimenta para su alimento,

mas de forma colateral, hierros y vías, la belleza

del óxido se recorta contra el cielo azul de primavera,

días fértiles, crecientes, entorno del solsticio,

un vídeo anuncia la visión espasmódica de Plutón

y sus lunas dentro de un mes, el fin de la era espacial

el sistema solar observado superficialmente, color

valles, accidentes, ni un atisbo de vida como concepto

humano, rocas, materiales fundibles, estercoleros

siderales. Entonces uno vuelve a la lógica infinitesimal

de un entorno mínimo, flexible, lugar de búsqueda personal,

cada imperceptible movimiento observado, sometido

a indicadores, amplificado; uno es él y sus microbios,

el sistema bacteriano que le proporciona sustento,

la voz es un añadido necesario, un apéndice

el centro de gravedad de un sistema azaroso de movimientos,

cada cual definidor y creador de su ética, plástica,

adaptable a toda circunstancia, asidero y justificación,

masa crítica observada y al tiempo destruida:

el movimiento de trayectorias con alguna probabilidad.

Otras palabras: noche, cucaracha, consuetudinario,

fetiche. Un cuaderno en el que se repiten los temas,

circulares, concéntricos, a veces con leves aproximaciones,

todo el saber al alcance de la mano, inquietudes, voracidad,

una sensibilidad especial para captar una puesta de sol,

una luna mínima reflejo de las miradas humanas.

Soy escriba-esclavo de técnicas cinematográficas,

una veloz aproximación de la cámara, raíles,

la mirada atraviesa la superficie y halla un mundo

de linfocitos y defensas, una tupida red de glóbulos,

una masa resistente, sobre cuya piel se muestra

la belleza de la estructura interna o su declive irremediable.

Cientos de libros y entonces surgen ya definitivas,

voces, recuerdos, una azotea del hotel Castro en Heraklion,

el deseo cada vez que levanto la vista de las Flores

del año mil y pico, el perfil de una puesta de sol marítima

en tanto que me busco entre unas ruinas reconstruidas

de las que ignoro casi todo: imagino un minotauro y no sé

qué hago allí, en medio de tanta belleza sin poder amasarla,

informarla entre mis manos, sin palabras y sin ancestros poéticos.

Todo el camino es ya una ocurrencia de palabras,

la realidad aparente se conforma con descripciones y voces,

estados de ánimo, apoyos y entregas a veces torpes,

veleidades más tarde reconstruidas, errores y vergüenza,

mas siempre ascendiendo, firme e irreductible,

inmaculado perfil, dueño de cierta belleza, encumbrado

entre contradicciones y contrasentidos, mundos del revés,

la letra de una canción antigua en otro idioma,

subido en tu bicicleta morada rodeado de mies en sazón,

o el juego visual de los aspersores recortados sobre el sol poniente.

El candor juvenil, la inocencia de la madurez, cierta

crítica teórica: te encoges y te ensanchas, te haces invisible

o te elevas sobre el tumulto para pronunciar un concepto

ineludible, guiado, salvado, encumbrado, amansado,

pero sin sujeción, con toda la libertad preservada y aplaudida,

junio del quince, se me ocurren palabras.

IMG_20150621_222741