Poema 613: Mapas

Mapas

Desvistes una vez tras otra la realidad que tus sentidos detectan

cual murciélago que emite sonidos y recibe respuestas.

Construyes un mapa mental que das por bueno,

por veraz y por perfecto, aunque solo es tu mapa mental.

Puedes ser un maestro del puntillismo o del cubismo,

esmerarte mucho, entrenarte en perfeccionar los detalles.

Sólo tú posees tu mapa.

Tratas de aproximarte, –casi siempre inútilmente–,

a quienes crees que elaboran mapas e imágenes parecidos a los tuyos.

Cuando consigues un pretendido acercamiento

se produce comunión y gran alborozo.

Aprendes a mostrar solo la punta del iceberg de tu concepción holística,

construida con retazos de percepciones, de estudios, de lógica, de erudición,

del caminar errante aquí y allá.

Te cuesta mucho imaginar los mapas ajenos.

Cuando consigues conectar las fronteras de ideas ajenas periféricas

obtienes tu atlas del mundo.

Necesitas un salto dimensional o un agujero de gusano

para poder alcanzar a vislumbrar otros mundos.

Poema 608: Planificación

Planificación

La idea fue suya, antes incluso de subir al Pinajarro.

Debía de llevar meses siguiendo desplazamientos de auroras,

estudiando la ubicación de cascadas y lagunas glaciares.

Examinamos juntos un rango de fechas y ciclos lunares,

un calendario escolar que fuimos postergando

hasta encontrar unos vuelos decentes y asequibles.

Cuando cerramos la primera fase en agosto

mi hijo ya tenía señalada en un mapa cada visita,

cada punto de interés en una zona acotada de la isla.

Hubo que enfocar para reservar alojamientos,

trazar un plan de viaje y alquilar un coche,

promediar distancias y visualizar emplazamientos.

Al acercarse las fechas indicadas observamos el clima,

un temporal de viento y nieve dificultaría el viaje.

Eligió tres alojamientos estupendos:

la cabaña del lago, que amaneció nevada y casi aislada,

un cubo en medio de una pradera despejada,

y un bungalow de madera con un jacuzzi exterior.

Perseveramos en la observación de las auroras boreales

hasta que en la última noche se manifestó el prodigio:

destellos que asomaban entre las nubes,

formas caprichosas, el baile voluble de los fotones,

una clausura apoteósica en medio de la nieve.