Poema 300: Mis hijos

Mis hijos

Todavía puedo verme en los ojos de mis hijos,

inquietos burlones, ilusionados,

pletóricos de pequeñas tonterías

atentos al lenguaje desaforado e irónico.

Pasará esta unidad, el tiempo de la protección,

de la calma familiar ante la pandemia,

días en los que la muerte de Maradona

parece la única noticia que oscurece el ocaso del sol.

Ulises sigue vivo y su vuelta a Ítaca

consigue captar la atención de los niños

durante el relato hiperbólico y desenfrenado

fruto de la mala memoria y de la improvisación.

Diego Armando Maradona no era de su tiempo,

no aparece ya en sus cromos, ni en su Olimpo,

la edad de las mitificaciones parece haberse consumido

tras las derrotas democráticas de los populistas.

No sé quien soy. Cada día me reinvento

sin perder toda la predictibilidad de mis hijos,

me asomo al espejo sonriendo tranquilo,

soportando los crujidos corporales del tiempo.

La serie Gambito de Dama me hizo llorar de emoción,

abrió la compuerta para mover las piezas

sobre un tablero del que nunca me alejé del todo;

hoy, bajo demanda infantil, vuelvo a jugar con ellos.

Cada día me sorprendo por las habilidades que han adquirido,

música, estrategia en los juegos de mesa,

idiomas, lógica social, sutilezas del lenguaje,

un desarrollo exponencial del conocimiento.

Mi vida es una doble hélice con ellos,

a veces mi cara opuesta se aleja sin alejarse

cual goma elástica que vibra en la tensión

diluida en cada abrazo de buenas noches.

Poema 37: En esta nación

            En esta naciónIMG_20150418_191940

En esta nación los hombres son todos camioneros,

pernoctan en gasolineras con mujeres solitarias.

En esta nación, todos los cultivos son de garbanzos,

y los pájaros levantan el vuelo al unísono.


En esta nación no hay trigales de regadío,

arracimados, de un verde intenso al atardecer.

En esta nación los ríos permanecen estáticos,

y el viento no hace mover las aspas de los molinos.


En esta nación las miradas terminan siempre en peleas,

la palabra apenas tiene valor y no hay poesía.

En esta nación, las gallinas se alejan de los gallos,

y las flores no son polinizadas por abejorros.


En esta nación no existe el mar y uno tiene que imaginarlo,

las olas son pensamientos extraídos con dolor.

En esta nación nadie levanta demasiado la voz

y en los entierros predominan las sonrisas.


En esta nación no existe el malhumor,

ni la prisa, ni el agotamiento, ni el llanto.

En esta nación los cuadros se exponen en los hospitales,

y los enfermos sanan por imposición de las manos doctas.


En esta nación los locos no viajan en segunda clase,

ni los amantes se miran nunca a los ojos.

En esta nación las palabras tienen todas un color,

y en los alféizares de las ventanas se acodan los enanos.


En esta nación nadie comparte el botín de sus rapiñas,

ni disfruta de la agonía de una puesta de sol.

En esta nación huele siempre a naturaleza virgen,

y los besos abren las puertas a mundos incógnitos.


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