Poema 568: Las tardes memorables

Las tardes memorables

Fueron tres tardes de noviembre

no consecutivas.

Los pinos míticos y esos ocasos dolorosos

cual tallas de la Pasión castellana.

Ejercicio, lugares muy diferentes.

Rehabilitación emocional, física, integral,

belleza, bienestar físico.

El sol de la tarde, oblicuo y filtrado

tiene un aliciente vitamínico,

ilumina el caduco arbolado de ríos y canales.

El vértigo desaparece tras el hallazgo

de un níscalo casi oculto.

Se escuchan solo sonidos naturales,

el crujido de mis pasos sobre una rama,

y súbitamente, iluminado como en una postal,

un corzo distraído pastando.

Hace una temperatura inusual en noviembre,

pedaleo buscando la luz poniente,

atento a las ondulaciones del camino,

sumido en en profundas reflexiones

mas acunado por la belleza de la tarde.

Poema 554: Septiembre, despunta el día

Septiembre, despunta el día

Un amanecer entre coches, luz:

se abre paso entre las tinieblas

horizonte, cerro testigo, frenos rojos,

aún la música de los Proms veraniega

en la emisora clásica,

rostros recién aclarados en vehículos rivales

la ebullición de la aurora en la mente

y la visualización de las tareas diarias.

El trazado visual del GPS en modo nocturno

de aquel pueblo intermedio lagunar

evocaba una tela de araña expansiva

que tenía atrapados dentro a sus habitantes.

Dos corzos cotidianos saltan delante

¿qué probabilidad hay de que los atropelle?

¿Cuántos albores aún contemplaré?

He sonreído tras el trampantojo de la belleza,

tristes miradas alienadas,

el espectáculo de los pájaros

tendidos en los cables, ateridos o expectantes.