Poema 642: El Convento

El convento

La isla es una caldera magmática religiosa,

toda estructura social fue emulada:

ejércitos de hormigas humanas laboraron,

crearon, diseñaron, construyeron.

Las reglas del convento saludan al viajero,

lo transportan a un mundo de clausura

ya convertidas sus celdas en museo.

Cada cual se ha afanado para dejar un legado comunal,

una reja artística con geometría arabesca,

un tiburón incólume tras su paso por el taxidermista,

el órgano que construyó el maestro en el año de su muerte.

En ese claustro conventual se percibía el cielo cambiante,

la velocidad de las nubes aceleradas por el viento,

se escuchaba el agua cantarina de la fuente matriz,

las novicias serían instruidas en faenas y oraciones

antes de poder contemplar a través de las cancelas

todo el oropel barroco de la capilla.

El museo Carlos Machado llena el espacio de visitantes,

ocupa el convento de Santo André

muestra el ingente trabajo de naturalistas y eruditos,

despierta conciencias y muestra

la insignificancia del viajero perdido en el Atlántico

del turista analítico en estas islas magníficas.

Poema 600: Las Hijas de Felipe

Las Hijas de Felipe

Murmullos, expectación inteligente en la capilla

en la que los duques de Lerma orantes

–bronce dorado al fuego por Pomepeo Leoni–,

aguardan con ansia a las Hijas de Felipe.

Ana y Carmen, jóvenes maduras, comparecen

cual divas comunicadoras del Barroco,

sobrias frente el exceso escultórico elegido:

Luisa Roldán, imaginera sólida y eminente

en una época de discriminación femenina.

La erudición trabajada y las voces tan hermosas

penetran con intensidad en los oyentes:

dicción pura, elegancia en los tics fandom,

humor sutil ampliamente agradecido.

Los avatares vitales de la Roldana van calando

como una lluvia fina en la conciencia:

once partos, ascenso artístico hasta la corte,

el intento de elevación al papado con su nazareno.

El lenguaje de los gestos no se aprecia en los podcasts,

sí las magníficas inflexiones de voces inconfundibles,

tampoco la puesta en escena en la magnífica capilla,

ni la profesionalidad adquirida en el salseo barroco.

Hablan e hipnotizan a los presentes durante una hora

tan solo parcelada por las cortinillas musicales de Caliza.

La mañana desemboca en la visita escultórica a Luisa Roldán

expuesta por el Museo Nacional de Escultura en Pucela.