Doscientos
Doscientos poemas es una eternidad,
ya no sé si repito versos, ideas o imágenes.
No recuerdo la mayoría de ellos;
no sé bien si alguien los lee
o es un asunto de mi vanidad verlos ahí.
No sé tampoco si continuar
o emprender nuevos proyectos
o decir basta y planear de otro modo por la vida.
Doscientos poemas son seiscientas imágenes,
más de cuatro años escribiendo,
es un enfoque vital y una suma de estados anímicos.
Hay comentarios aislados,
pequeñas retroalimentaciones de lectores
que olvidan deprisa lo que leen.
Doscientos poemas son un legado redondo,
muchas horas de eficaz escritura,
un registro vital de vaivenes emocionales.
Continúo con la misma motivación inicial,
el mismo placer por la escritura,
la misma devoción por la mirada poética
trasmutada en versos libres y sin sujeción.
