Sucede
Nunca es de noche ahora,
crecen y crecen las plantas silvestres,
los piñones y las almendras servirán
para el invierno,
la luz puede desintegrar las agujas del pino,
convertirlas en fuegos de artificio.
No hay realidad, consumes y construyes
tus propios decorados;
todo se mueve pero tú permaneces,
la sangre no huye de ti
peregrino de imágenes y báculo.
La matemática puede modelizar tu vida,
o decorar tu perfil de Facebook,
abrir la mente al orden de las ideas,
dibujar un cuadro áureo o expresionista,
hace crecer el brillo en ojos muy amigos.
El desánimo es un pequeño dolor,
o la ausencia de energía vital,
horas y horas que pasan sin tregua,
el avance de otoño-invierno en la televisión,
decorados en torno a un desfile de ropa interior.
Nunca es de noche, vértigo en la palabra
de quien sustenta el mundo,
ahora yaces tendido en otras esferas,
sopesas la música, un piano junto al mar,
la inocencia que corretea por la playa.
