Poema 477: La verdad

La verdad

“La verdad puede ser esquiva, compleja, diversa”

                                    Mario Vargas Llosa en El País

Dudo si existen tantas verdades como personas,

o hay categorías personales que aglutinan verdades.

Tiendo a considerar que mi verdad es consistente

con dudas, con versiones posibles, con meandros.

La inteligencia artificial nos hará dudar de cada noticia

de cada acontecimiento histórico,

al igual que dudábamos ya de los periódicos,

de los medios de desinformación a sueldo de ideologías.

Como sociedad estamos muy trabajados en ser engañados

en difundir ese engaño en redes sociales,

en validar las técnicas más groseras sin aplicar el mínimo filtro,

ni siquiera el menos común de los sentidos.

Puede acontecer que esa falta de posibilidad de verificación

nos lleve a igualar el peso de cualquier verdad,

la burda manipulación con la sofisticación más erudita,

el trazo tosco con el trampantojo hecho arte.

La imagen en la que un aparato negro con forma de prisma

asentado sobre un trípode,

parecía asesinar palestinos en masa en una fosa común,

no se me va de la cabeza:

el horror con que se maltrata a otros humanos,

considerándolos animales o cosificándolos, es indescriptible

y no es novedad en la historia de la humanidad.

Sal ahí fuera y busca la verdad y exprésala y defiéndela,

–parece querer decir Mario Vargas Llosa en su última Piedra de Toque–

yo tuve la mía y la defendí contra la línea editorial del periódico.

No hay una sola verdad, pero sí existe la lógica y las matemáticas.

Y la memoria.

Poema 402: La cara oculta

La cara oculta

Pretendidamente nos suministran

Píldoras de información innecesaria:

un documental te abre levemente los ojos

y entonces el engaño se manifiesta nítido.

Corrupción, comisiones, poder económico,

simpatías o antipatías personales,

muchas amantes, lujo deslumbrante,

¿carnalidad o intimidad beneficiosa?

La carga emocional solo puede vislumbrarse,

celos, espías, toda la maquinaria del estado

frente al apetito sin medida del monarca,

sin noticias de la cara oculta de la luna.

En el foco de los difamadores profesionales

todo se amplifica y distorsiona:

escritorio con fondo de biblioteca noble,

sentados ante una mesa de enorme dignidad

aseveran sin tapujos su verdad alcanzada.

Consejos, sentimientos, opinión pública, grabaciones:

primero impunidad,

luego extorsión sellada con dinero comunal,

la complicación del enjambre humano,

enfermedad y agotamiento regio.

Tengo la sensación de haber observado

el reverso oculto de la Historia,

decenas de puntos conocidos

unidos por hilos incógnitos de lógica aplastante.

La comunicación es un trampantojo

de gran belleza narrativa,

una estabilidad necesaria y reputada,

un agar nutritivo para la cohesión social humana.