Poema 561: SEMINCI

SEMINCI

Fue un oasis cultural en la dictadura

y sigue siéndolo en el presente acelerado,

un sosiego atemporal:

eruditos, habituales, cinéfilos,

un imán que apenas atrae al público local.

Escaparate, faro, hito en el calendario,

un enorme cúmulo de trabajo oculto,

y la calidad asegurada de lo diferente.

Una copia sueca restaurada del 47

nos tuvo en vilo cien minutos:

luces, sombras, primeros planos expresivos,

el tormento de la ética y el deseo

más actual que nunca.

Desfiles, alfombras, oropeles,

seis noticias nacionales y el brillo

de los flashes en la noche fría pucelana,

una minúscula isla cultural encapsulada.

Poema 474: San Bourbaki

San Bourbaki

Último viernes de noviembre.

Hace ya tantos años que me cuesta contarlos,

juventud, fiesta, desmadre,

algunas ideas matemáticas de fondo,

ironía y la asunción de una cierta religiosidad

a imagen y semejanza de las ceremonias cristianas.

Nicolás fue un general de la guerra franco-prusiana,

un nombre cualquiera tras el que esconder

toda la recopilación matemática exhaustiva,

detalles y detalles, miles de páginas

en las que se exprime un colectivo secreto.

San Bourbaki es ahora un nombre de amistad,

la que nos une en torno a una mesa,

a unas canciones o unas rogativas que se actualizan

con cada nueva generación de matemáticos pucelanos.

El maestro de ceremonias, ataviado con una capa,

pronuncia, con voz impostada y potente cada rogativa;

deriva pro nobis– contesta la masa al unísono.

Los acólitos estudiantes actuales, ignoran el significado

profundo de muchos de los nombres mencionados:

Zaldo, la Pepa, el Pope, el teorema de Stokkes,

frases fuera de contexto y conceptos matemáticos complejos.

Y sin embargo los mantras se repiten año tras año,

tras las libaciones y las rogativas se quema al santo,

se entonan himnos y variantes infinitas de algunas canciones

y los locos matemáticos resucitan de nuevo.