Poema 439: Viaje en globo

Viaje en globo

El aire frío anuncia el amanecer,

hay una lona estirada y un cestillo de medio lado,

mi amigo Gus llega sin dormir.

Unos ventiladores llenan el globo de aire

antes de que los quemadores lo enderecen.

Los viajeros nos reunimos en torno al piloto

que comienza su explicación.

Ascendemos sin apenas darnos cuenta

salvo por el tamaño de quienes quedan en tierra,

sale el sol al otro lado de la ciudad.

La vista cenital se esfuerza por localizar

los hitos conocidos de la urbe:

identifico decenas de lugares, parques, plazas,

vías terrestres de escape.

Cada cual se afana en fotografiar y grabar

fijar el instante en su objetivo,

olvidarse de la fragilidad aparente del cestillo

suspendido por una tela rellena de aire caliente.

El fuego de los quemadores calienta la piel

como si estuviésemos al pie de una chimenea,

tanto que se agradece la brisa en el cogote.

Volar es una sensación maravillosa,

cancela el tiempo y cualquier otro pensamiento,

salvo la belleza colorida del paisaje,

la sombra inclinada del propio artefacto

y la alegría profunda de sentirte vivo.

Aterrizamos con calma: la pericia segura del piloto

descarta opciones y atisba barbechos y baldíos,

nos conmina a la postura de seguridad

mientras brega y se posa con sapiencia.

Poema 174: En el parque

En el parqueIMG_20180603_203549

Al fin un instante de paz,

nadie en la mañana del domingo

se aventura por aquí.

 

Alegría política, cambios,

una cierta esperanza animada

en la forma y en el fondo.

 

En el asador de pollos

hay una cola enorme

y un montón de cadáveres.

 

La corrupción se ha cobrado su presa,

un mundo desorientado

en su gregarismo atávico.

 

Los árboles rezuman sombra

y fronda exuberante,

juego magnífico de luces.

 

Toda la prensa conjurada,

el imposible gobierno de los limpios:

un experimento y una ilusión.

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Poema 20: Una sombra

           Una sombraIMG_20150121_181637

Una sombra ha cruzado fuera

de mi campo de visión, muerte, eros,

quizás un dron, juguete de un niño oculto,

tal vez ánimas o ángeles del siglo veintiuno.


La sombra soy yo encadenado, anclado

al cómodo universo de un desayuno alegre,

de una elección cuyo límite es un círculo

de pequeño radio, bien fortificado.


Sombras de uno que se expanden,

desoyen la prudencia burguesa provinciana,

desordenan, o arrebatadas se encumbran

en lo alto de un campanario mirífico.


Tu sombra es tu proyección, sin volumen,

sin color, un ideal que se superpone

a otras sombras, las abraza o las engulle,

deformada por un movimiento libérrimo.


Un coro seráfico domina tu sueño,

amalgama de imágenes de adquirida consciencia,

envés de la cara oculta de la luna, sombra,

mare Imbrium, mare Serenitatis.


Luz necesaria para el contraste sombrío,

contrapunto de la felicidad, verso libre,

el hielo de belleza fractal recibe tu ánima

la absorbe y captura, te libera definitivamente.


Desde tu sombra podrás, fénix redivivo,

reedificar tu templo, la fortaleza de tu espíritu,

tu voz se elevará castigadora sobre débiles

argumentos, triunfo, honor y gloria carnal.


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