
La herida matemática
“En memoria de Agustín,
quien siempre será el Divino Raíz de menos uno”
Hacía tiempo que no te veíamos
y ya no te veremos.
Llegó la noticia como un golpe
al pie de una iglesia,
entre la desapacibilidad y la amistad.
Nos ibas contando cada retroceso,
con desarmante entereza,
con las cicatrices al aire,
sin tapujos.
Cuando aparecías transmitías calma,
la serenidad de quien ama mucho la vida
y sabe de su finitud y sus desgracias.
Te recordaremos en aquella obra
como el Divino Raíz de Menos Uno,
entre el humo y el alcohol,
llenos de risa y de vida por delante,
embutidos en matemáticas abstrusas.
Reunidos con aire circunspecto
te homenajeamos con anécdotas, recuerdos,
pequeñas alabanzas que te habrían gustado,
nombres casi ya olvidados,
una pequeña catarsis para los vivos:
la herida matemática,
tu imagen bonachona y amiga
presente en el centro de la vida.
