Una luz azul en la mañana de noviembre
Una luz azul en la mañana de noviembre
tras la lluvia, tras la muerte.
Me asusta la humedad, los huesos fríos,
el silencio del que ya no regresa.
Queda una construcción mental,
individual y colectiva del desaparecido,
una sombra de vivos colores aún,
un reflejo y una voz disueltos en el aire.
Ciertas palabras, ideas, seguridad,
las barbas de tu vecino,
un charco al que no habías prestado atención,
abrazos cotidianos ahora ya singulares.
Inacabado, el tiempo, el paseo,
el momento de belleza sublime,
esa página que estabas escribiendo,
esa despedida ensayada con las palabras exactas.
El vórtice o la estela de su paso vital
se cerrará con los problemas cotidianos,
una cicatriz hermosa, de cirujano plástico,
un aviso licuado en pequeños sorbos vitales.
