En el litoral de las Cerrias
Cada piedra en el camino del acantilado
retumba en mi cabeza,
mi lengua pastosa
aún recuerda los excesos del fin de año.
Al llegar al mar
mis pulmones se ensanchan al fin.
Ha llovido más que el fin de año
y la playa nudista está totalmente desnuda.
Leo versos terribles en un libro rosa.
El sol cambia el color de las dunas.
Viento y olas,
el espectáculo de oleos de Turner en la bruma.
Una pareja,
ajena a mi presencia lectora,
se desnuda y se acerca vacilante
a las olas de la orilla.
Ese baño sella su amor por este año.
Enormes masas de agua les hacen retroceder,
mas han completado su inmersión.
Dice Helder:
“Espero que o amor enleve a minha melancolia.
E flores sazonadas estalem e apodreçan
Docemente no ar.”
La muralla de agua
con los picos nevados al fondo
atrae a los paseantes y ocasionales fotógrafos.
Permanezco leyendo para purificar el año nuevo.