Poema 705: El mes de la guerra

El mes de la guerra

Emulando el resumen interesado de la Historia

abstracción sin matices

esos líderes testosterónicos y seniles

juegan videojuegos de guerra ganando dinero a espuertas.

Toda la tecnología militar teledirigida

se combina con desinformación y propaganda:

la marcialidad de etimología divina y agresiva.

Florecen los almendros y reverdecen los campos

tras las inundaciones pasadas

en vivo contraste visual con la barbarie demoledora

con escuelas y hospitales reducidos a escombros.

El polvo y el barro se mezclan con la sangre

eludida en las imágenes con habilidad desinformativa.

La ideología, la desigualdad y el enriquecimiento atroz

se combinan como un trampantojo terrible

de escándalos de pedofilia y corrupción dirigente;

nos obligan como testigos necesarios a posicionarnos

como cómplices o enemigos

en persecuciones, escuchas y cancelaciones.

Todo el poder disfrazado de democracia

en manos de septuagenarios crueles

capaces de convertir humanos en alimañas

y de asesinarlos en pequeñas dosis

admisibles por las encuestas y la opinión manipulada

de los faros y guías asalariados de Occidente.

Poema 683: Antropología de madurez

Antropología de madurez

Descubro pequeños gestos de insumisión

como consecuencia de gestos ancestrales;

festividades veraniegas

como contrapunto rebelde a la cooperación

y sometimiento leve a las órdenes de un jefe.

Leer hace reflexionar, también la escucha activa

la consciencia de la invasión en la vida ajena

o la incoherencia necesaria en la vitalidad,

en el deseo o en las perspectivas de otro futuro:

inversiones inseguras y tal vez aleatorias,

extremos teóricamente innecesarios

y sin embargo capaces de mantener iluminada

la esfera subconsciente, los circuitos afectivos,

esos hilos de apariencia superflua que todo conectan.

El excedente de tiempo lento cual cocción a la lumbre

eleva el nivel de ideas y pensamientos,

excede las rutas cotidianas de sencillas rutinas mentales

arriesga e ilumina, ordena y aconseja,

permite una visión cenital del entorno reducido

en el que está el espacio-tiempo en el que te mueves

y todo lo que en él entra, sale y se afana,

salvo tú mismo, que te debates entre necesidad y contingencia.

La creatividad humana deja manchas de colores potenciales

en cada individuo, en cada colectividad,

contrapone y define, aísla y condiciona, genera identidad

al tiempo que comparte, relaciona e integra saberes

con resultado opuesto a la idiosincrasia intuitiva inicial.

El conocimiento no exime de la tristeza vital.