Poema 408: La herida matemática

La herida matemática

            “En memoria de Agustín,

                  quien siempre será el Divino Raíz de menos uno”

Hacía tiempo que no te veíamos

y ya no te veremos.

Llegó la noticia como un golpe

al pie de una iglesia,

entre la desapacibilidad y la amistad.

Nos ibas contando cada retroceso,

con desarmante entereza,

con las cicatrices al aire,

sin tapujos.

Cuando aparecías transmitías calma,

la serenidad de quien ama mucho la vida

y sabe de su finitud y sus desgracias.

Te recordaremos en aquella obra

como el Divino Raíz de Menos Uno,

entre el humo y el alcohol,

llenos de risa y de vida por delante,

embutidos en matemáticas abstrusas.

Reunidos con aire circunspecto

te homenajeamos con anécdotas, recuerdos,

pequeñas alabanzas que te habrían gustado,

nombres casi ya olvidados,

una pequeña catarsis para los vivos:

la herida matemática,

tu imagen bonachona y amiga

presente en el centro de la vida.

Poema 266: La herida

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A través de esta herida abierta en la realidad

podemos atisbar el mundo

con una perspectiva casi divina

ángulos extraños, escorzos visibles,

el vacío que a veces se aproxima rozándote.

 

El miedo al horror puede paralizarte

o te impele al movimiento altruista,

permaneces o empleas todos tus recursos

en el combate evolutivo de supervivencia.

 

Las vísceras de la podredumbre social

se están secando al aire en escaleras públicas,

destellos de una felicidad pasada inconsciente

aún nos escuecen en cada llaga.

 

La herida tarda en cicatrizar,

leprosos la difunden con palabras insanas,

buscamos la belleza una vez superada la aversión

en cada batalla microbiana ínfima,

allá donde está seguramente la curación social.

 

El vasto orbe es mucho más grande que tu burbuja

en él hay fosas comunes,

hay avaricia repentina y comercio ilícito,

una reestructuración de la base social,

la desaparición de formas de vida ancestrales.

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