Poema 683: Antropología de madurez

Antropología de madurez

Descubro pequeños gestos de insumisión

como consecuencia de gestos ancestrales;

festividades veraniegas

como contrapunto rebelde a la cooperación

y sometimiento leve a las órdenes de un jefe.

Leer hace reflexionar, también la escucha activa

la consciencia de la invasión en la vida ajena

o la incoherencia necesaria en la vitalidad,

en el deseo o en las perspectivas de otro futuro:

inversiones inseguras y tal vez aleatorias,

extremos teóricamente innecesarios

y sin embargo capaces de mantener iluminada

la esfera subconsciente, los circuitos afectivos,

esos hilos de apariencia superflua que todo conectan.

El excedente de tiempo lento cual cocción a la lumbre

eleva el nivel de ideas y pensamientos,

excede las rutas cotidianas de sencillas rutinas mentales

arriesga e ilumina, ordena y aconseja,

permite una visión cenital del entorno reducido

en el que está el espacio-tiempo en el que te mueves

y todo lo que en él entra, sale y se afana,

salvo tú mismo, que te debates entre necesidad y contingencia.

La creatividad humana deja manchas de colores potenciales

en cada individuo, en cada colectividad,

contrapone y define, aísla y condiciona, genera identidad

al tiempo que comparte, relaciona e integra saberes

con resultado opuesto a la idiosincrasia intuitiva inicial.

El conocimiento no exime de la tristeza vital.

Poema 546: Invisibles

Invisibles

Hay quien escucha la palabra cooperación

y gira la cabeza alejándose

hacia las zonas más confortables de su espíritu:

ojos que no ven…

Y sin embargo cada cual puede aportar-modificar

su estilo satinado de vida,

bajar las expectativas, minorar el consumo,

otras políticas, otro uso del mismo dinero.

Hay ventanas que se abren inopinadamente:

una exposición muy personal de experiencias

en un salón perdido de un pueblo lejano;

una conversación al hilo de un viaje no turístico,

un documental comprometido, un libro o varios,

una fotografía de un basurero en Managua

o la más aséptica de unos granos de café en la plantación.

Dengue o Malaria, susto o muerte,

incesto, estupro, abusos viles con consentimiento social,

una frontera imposible entre resorts y ropa residual

volandera en un paisaje haitiano desolador.

Los niños serán adultos imitadores de su injusta infancia,

círculo vicioso, prolongada explotación

de blancos occidentales infelices con sus posesiones.

Llorar es un desahogo instantáneo,

concienciarse, formarse, cooperar,

expandir la salud y la dignidad

debería ser un consenso insoslayable universal.