Miradas intensasIMG_7719

La mirada del poeta, al igual que la del fotógrafo,

es agotadora,

insiste en buscar detalles estéticos

en medio de un solar urbano,

encuadra y desenfoca, rescata el detalle,

eleva a arte el desconchado de una pared.

 

Cansada pero extremadamente placentera,

puedes pasarte la vida educando tu mirada,

cultivar el conocimiento y la luz,

atisbar un verso en el contraste o la continuidad.

 

Una gaviota posada en el letrero desfasado

de una ciudad que visitaste,

el musgo amarillo intenso en la corteza de un árbol,

la escorrentía oxidada sobre una pared

o una mezcla de colores que penetra en tu mente.

 

El poeta descansa a veces y la vida parece más gris,

encuentra motivación en la complicidad lectora,

o en una conversación sobre ideas, conceptos o intensidades,

intuye caminos, usa todos sus sentidos,

recrea, disfruta u olvida para poder seguir creando.IMG_7718

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