Un solo de trompeta
Un solo de trompeta rasga la noche,
puede oírse a kilómetros,
es un lamento diáfano.
El agua turbia del río,
transporta las notas,
embruja mis ojos en la corriente.
De mi interior sale un suspiro:
juventud y futuro,
dudas, sensibilidad inexpresable.
Minuciosamente, el músico,
guarda su trompeta en el estuche
sube a su coche azul y se va.
Han pasado más de veinte años,
recuerdo el agudo dolor en el pecho,
y la felicidad de ese instante.
