Exequias 
Los pinos cargados de polen
son un arma química,
las orugas disparan al cuello,
vi pasar en el sueño un cortejo fúnebre,
plañideras por la anciana señora,
un teatro, una costumbre.
Los charcos se han vuelto amarillos,
reflejan un cielo muy oscuro,
la cúpula cristiana parece un minarete
recortada en el cielo,
las campanas tañen lentas en el sepelio.
El viento mueve la masa arbórea,
cóctel de agujas y polen,
un sonido de ultratumba
más potente que cien tambores
parece atraer a la comitiva sollozante.
El despliegue escénico es Romántico,
en mi sueño podría aparecer Zorrilla:
ese vago clamor que rasga el viento,
por fin silencio:
un picapinos y un palomo se lo disputan,
el sol se abre paso con dolor en el cielo.
