Tiempos modernos 
Nada vacía los mensajes constantes,
ruido tenaz, bombeo
de sangre incontenible,
priapismo periodístico y político.
Asaltar la calle con la risa,
diseño de dibujos animados,
contra le ley implacable, opresión
real o inventada, nada existe.
Furia, cabalgamiento, himno y bandera,
simple y lineal, la receta centenaria
de sangre y fuego
no halla acomodo por anacrónica.
Batallas teóricas, dinero, poder,
ocultamiento de problemas propios,
libros y lecturas encubiertos
por el trampantojo que todo lo ve.
Fuerza y ley y orden,
propiedad privada de kilómetros cuadrados,
odio y oposición,
soy más fuerte, más amarillo y más rojo.
Generaciones o personas, ideas
sometidas sin razonamiento o consenso,
túnel estrecho de entrada al laberinto
en el que perder el tiempo de una vida.
El bombeo contumaz engulle
las palabras y la cultura
escupe monedas y exageraciones,
desata sentimientos reptilianos olvidados.
El potente imán crea coreografías
de partículas semejantes,
baile orientado de dibujo preciosista,
con una pareja odiada y necesaria.
