
El baile de los recuerdos
La montaña llegó a mi indolencia,
decenas de papeles, fotografías, exposiciones,
pasado, poemas, olvido:
dos servilletas, varias facturas, revistas,
olor acumulado de tinta antigua
dibujos infantiles, regalos, misticismo,
renunciar a la suma terrible de recuerdos
de los que queda un leve relato edulcorado.
El erotismo de escribir ocultamente
se ha ido difuminando,
deja tras de sí cuadernos inconclusos
poemas encendidos que nadie leerá.
Guardo recuerdos esenciales, no arqueológicos
sino espirituales, armas contra el tiempo,
corazas del porvenir.
La liviandad es un espacio atractivo,
me condena a la pausa lectora, al domingo,
a tardes de lucubraciones emocionales
mientras el orden hace su trabajo soterrado.
