Sol de enero
El sol de enero es frío y agradecido,
como un cuerpo blanco,
como una edad en declive.
Caminas por un surco, hollando la tierra,
no te sales de él,
aguantas sin ver el final que conoces de sobra.
Tienes una sonrisa automática de protección,
quizás lo sabes desde siempre
pero ahora has comprendido su poder.
Pospones o desvirtúas:
la fuerza mental del medio siglo
te llevan al escepticismo y la sobriedad.
Vacío en medio de tu propio asombro,
infundada esperanza,
ascuas sin combustible, sin prisa para morir.
