En el parque
Al fin un instante de paz,
nadie en la mañana del domingo
se aventura por aquí.
Alegría política, cambios,
una cierta esperanza animada
en la forma y en el fondo.
En el asador de pollos
hay una cola enorme
y un montón de cadáveres.
La corrupción se ha cobrado su presa,
un mundo desorientado
en su gregarismo atávico.
Los árboles rezuman sombra
y fronda exuberante,
juego magnífico de luces.
Toda la prensa conjurada,
el imposible gobierno de los limpios:
un experimento y una ilusión.
