Enero
El humo de la chimenea del asador
distorsiona el color del césped
que al fin debe ser verde tras la lluvia.
El sonido de las motos en esta atmósfera gris
tiene algo de aterrador:
los sonidos de los caballos españoles en América.
Pesadas cazadoras de cuero, monos impermeables,
el valor de enfrentarse al frío, las hogueras
todas las incomodidades del invierno en moto.
Cabalgan o alinean sus motos en comunión espiritual,
símbolo de pertenencia, comunidad,
la fraternidad del frío y el motor de explosión.
Una cierta irrealidad de fin de semana,
vorágine de horas sin dormir, sudor, frío y alcohol,
la masa motociclista asume el poder de la muchedumbre.
Dioses admirados por su cabalgadura,
disfrazados de seguridad bajo sus cascos relucientes,
forman un espectáculo digno de aplauso y fotografía.
