El día del paseo metafísico
aplauden las curvaturas voladoras,
volutas, nubes, forja, humo de chimenea,
alturas, distancias, porcentajes.
Admiro el pavimento, dos verticales, tres
horizontales, rectángulos, ángulos rectos,
unas escaleras desiguales que una vez vi colocar,
un ángulo diedro en la buhardilla de vistas fluviales.
Mi vista busca de forma abstracta números irracionales,
enumera, descifra, calibra, hace fotos,
se deja embaucar un instante por unos tacones
de imposible evaluación, condicionado por su sonido.
En las coordenadas del cielo de luna llena,
pretendo observar el cometa colonizado,
nombres griegos de mitos y observadores soviéticos,
olvidados por la historiografía capitalista triunfante.
En unas botas infantiles surgen formas alabeadas,
en el cielo anaranjado, uno evalúa el espectro infrarrojo,
ondas en el agua revuelta del Duero aún poco caudaloso,
la mirada poética se ha transfigurado en matemática.
El número de oro en el desarrollo de las ramas
de un acerolo que me recuerda aquellos de mi infancia,
tallos, brotes, bifurcaciones que abstraigo cual
hiperenlaces de una web de figuración imposible.
Cierro el paseo ignorante de cuantas sinapsis
se suceden en mi mente, voces, figuras, metáforas,
pequeños problemas que resuelvo en cada instante,
sentimientos amorosos de evaluación imposible.

